Sábados de andar y mirar: así recorro el Madrid que no cuesta un céntimo
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Me preguntan a menudo cómo hago para ver tanta exposición viviendo de un sueldo de artista (es decir, de milagros y encargos). La respuesta es menos romántica de lo que parece: Madrid es una ciudad que regala arte por toneladas si sabes a qué horas tocar el timbre. Llevo años afinando una ruta de sábado que ya casi la tengo memorizada en los pies, y hoy os la cuento entera.
La mañana empieza a las diez y media, no antes
Sé que los manuales dicen que hay que madrugar para aprovechar las horas gratuitas, pero yo soy de las que se arrastran hasta el café. Por eso mi primera parada suele ser el Reina Sofía el sábado por la tarde, cuando a partir de las cinco entra gratis y ya se ha vaciado la avalancha del mediodía. Truco: si solo tienes una hora, ve directamente al Guernica en vez de hacer la cola del principio. Verlo con la luz de media tarde, con menos gente, es otra cosa. A veces me quedo quince minutos, a veces una hora entera. No hay obligación moral de ver el museo completo.
Si el plan es de mañana, el Museo del Prado tiene su franja gratuita de 18:00 a 20:00 de lunes a sábado, y el Thyssen también abre gratis los lunes. Sí, las colas existen, pero si llegas veinte minutos antes de abrir la puerta gratuita, te ahorras el tramo peor.
Los centros que casi nadie pone en las guías
Aquí viene mi parte favorita. Además de los grandes, hay un circuito de centros de arte que son gratis siempre, no solo en franjas horarias:
- La Casa Encendida: gratis casi todo el año, y sus exposiciones suelen tener más riesgo que las de los museos grandes.
- CentroCentro, en Cibeles: gratuito en gran parte de su programación, y el edificio ya justifica la visita.
- Conde Duque y Matadero: programación contemporánea, mucha de ella gratuita, y el Matadero tiene la ventaja de que puedes ir en bici por el paseo.
- Espacio Fundación Telefónica: gratis siempre, y a menudo con arte digital que me sirve para robar ideas que luego tergiverso en mis lienzos.
Estos sitios son mi red de seguridad en los meses flacos. Cuando no puedo permitirme una entrada de veinte euros, me digo: "Diana, tienes tres centros gratuitos a veinte minutos en metro".
Galerías de barrio: mirar es gratis y nadie te pide nada
El barrio de las Letras y Lavapiés concentran galerías pequeñas donde entrar es gratuito y, sorpresa, el personal no te come con los ojos esperando que compres. Apuestas seguras: la zona de Doctor Fourquet en Lavapiés, con galerías de arte contemporáneo muy accesibles, y los corredores de las calles aledañas al Reina Sofía, donde hay apertura de exposiciones casi cada jueves por la tarde.
Y ojo con esto: el último jueves de mes hay circuitos de aperturas donde varias galerías abren hasta tarde, con vino (regular, pero gratis) y gente que quiere hablar de arte. Es la mejor forma de conocer galeristas sin presentarte con un portafolio sudado.
Mi ruta de sábado, por si quieres copiarla
Si me ves un sábado cualquiera, este es el guion:
- Café tempranero en La Latina (cualquiera, mientras despierto del todo).
- Rastro si es domingo, o paseo por Lavapiés si es sábado, entrando en dos o tres galerías sin prisa.
- Comida barata en Malasaña — menú del día, nunca carta.
- Reina Sofía a partir de las cinco, entrada gratuita.
- Última parada obligatoria: una caña en la terraza de algún bar cerca de la glorieta de Embajadores, donde siempre acabo encontrando a algún ilustrador, escultora o fotógrafo que también anda de ojeada por el barrio.
Esa última parada es la más importante de todas. Más de una colaboración, y más de un encargo, nacieron en esa terraza con una caña en la mano y las agendas sobre la mesa. El arte gratis de Madrid no está solo en las salas: está en la conversación que viene después.
Así que ya sabes: ni entradas caras ni excusas. Madrid regala arte a diario. Solo hay que saber a qué hora empujar la puerta.